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La mítica agrupación argentina
representa “Las obras de ayer” en Madrid

Cada vez
que vienen agotan las localidades. Les Luthiers
han creado una fórmula donde las canciones y el
humor inteligente van unidos de la mano. Estuvimos
viendo su espectáculo en el Palacio Municipal de
Congresos de Madrid, sonorizado por Pronorte, y
con una amplia dotación de Eastern Acoustic Works
(EAW).
14.05.2007
Uno no se imagina todo lo que
esconde un show como “Las obras de ayer” de Les
Luthiers, grupo que va a cumplir el próximo mes de
septiembre más de cuarenta años juntos. Entre
bambalinas uno descubre con asombro el material
que va a ser utilizado durante el espectáculo, una
cantidad de instrumentos fabricados a partir de
los más variopintos materiales y para cuya
sonorización también se han necesitado grandes
dosis de imaginación y artesanía.
Porque Les
Luthiers hacen gala de su nombre y son unos
artesanos del humor, de los instrumentos y también
del sonido. De eso se encarga Miguel Zagorodny,
residente en Buenos Aires y técnico del grupo
desde hace diez años. Miguel nos cuenta que cada
instrumento tiene su particularidad y su momento
de creación para amplificarlo. Por este motivo
antes de la realización del instrumento se estudia
si es factible sonorizarlo. Y después se fabrican
los micrófonos de acuerdo al instrumento. Así nos
podemos encontrar, entre otros, con una guitarra
hecha con dos latas de dulce de batata, a la cual
llaman la guitarra dulce. Se trata de la parodia
que Les Luthier hacen de la guitarra española.
Pero como no nos podemos extender en este punto,
sugerimos visitar la página web del grupo, ya que
la colección de instrumentos inventados por Les
Luthiers es sencillamente increíble.
La
filosofía del espectáculo
La producción en
estos diez años que lleva junto al grupo es la
misma y no ha variado mucho en este tiempo. Sigue
siendo netamente teatral, pero se ha trasladado a
estadios y pabellones deportivos porque no hay
emplazamientos con suficientes butacas, salvo en
las ciudades con grandes teatros y auditorios. “Se
agrandan los equipos, se agranda el escenario pero
el concepto es el mismo, aunque genera más
complicaciones acústicas”, nos comentaba Miguel.
En este sentido, el recinto escogido para las
actuaciones de Madrid, el Auditorio Europa del
Palacio Municipal de Congresos de Madrid, aunque
óptimo desde el punto de vista de sus 1.900
butacas, presenta una serie de problemas,
cancelaciones de fase, que no le hacen ideal para
este tipo de eventos. Miguel Zagorodny nos explica
la razón. “Si hay algún punto del recinto donde
alguien no pueda entender lo que se dice es igual
que no haber venido. Porque en esto, cuando no
sabes lo que van a decir, si no lo entiendes no
tiene gracia”. Miguel se refiere a los rápidos
diálogos de Les Luthiers, con un humor que
descansa en gran medida en juegos de palabras, así
como en absurdas y geniales asociaciones de
conceptos, lo cual requiere una inteligibilidad
perfecta para toda la audiencia. Miguel añade al
respecto de la instalación de la PA: “nos volvimos
locos para colocar los monitores de subgraves (EAW
SB 1000). Al final conseguimos un lugar que se
podía considerar como el menos malo. Hay grandes
cancelaciones dentro del recinto”.
Así la
cobertura y la inteligibilidad se convierte en el
arma principal para asegurar el éxito del
espectáculo. Porque la función que ofrece Les
Luthiers en “Las obras de ayer” consiste en una
sucesión de sketches, algunos más antiguos y otros
más nuevos, donde los cinco integrantes del grupo
hilan muy fino en su ironía sobre la sociedad
actual.
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